sábado, 27 de febrero de 2010

EL HOMBRE ES LO QUE VALE...

CRÓNICA FINAL
-I-

Lo dijimos entonces.
Cuando los años de la cobardía,
cuando toda la tierra hedió de las entrañas
podridas del augur y enormes animales
mugieron en los páramos nocturnos.

Lo dijimos entonces. Cuando quedamos huérfanos
y la mentira se hizo madrastra nuestra y fue
dispensadora del pan amargo, escanciadora del agrio vino,
dueña, en fin, de la celda y de la triste lámpara.

Como la enfermedad
tiñe de su color ictérico, así
la mentira sudaba en nuestros poros.
Vendimos la memoria y por befa trocamos
la alegría, por sarcasmo la esperanza.

Fraude era la palabra en nuestra boca.

ROSARIO CASTELLANOS, Mexicana.


Muchas de las palabras y pensamientos que se escriben hoy, tomadas de la pluma de un gran poeta español-mexicano, León Felipe, tienen su importancia porque, en partes y fragmentos, podrían referirse también a México. Más que podrían, pueden, porque lo que le pasó a la República en España, puede sucederle a México, hoy en día, aunque la guerra o la revolución, no es el paso que debemos dar, sino que la lucha debe ser pacífica y se busque, por referendum, la
destitución de FCH. Eso lo piden millones de mexicanos en todas las latitudes del país.

Y además ya tuvimos una revolución y sabemos lo que es la sangre derramada y la muerte de miles de mexicanos.

El hombre es muy poca cosa. Lo escribió León Felipe en su libro EL PAYASO DE LAS BOFETADAS. Y en su agregado nos señala que la Historia, así con mayúsculas, se ha escrito con sangre y de sueños, y hay un momento "en que el sueño se hace carne y la carne sueño". Pero, ¿quién sabe cuál es la realidad y cuál es la ficción?.

Por ejemplo, escribe León: Don Quijote ¿no es un loco, el loco de la justicia?. Y se comenta por la historia misma que la España, perdida la República, y en manos de Franco, se convirtió en una dictadura, que endureció su injusticia y arremetió contra todo lo que fuera izquierda, en donde tuvo los apoyos de la alta jerarquía católica y romana, y de la oligarquía. ¡Cuántos asesinatos y crímenes se cometieron durante sus más de 30 años de ejercicio dictatorial!. Y la iglesia católica y romana aplaudió esos desmanes, y los celebró con misas especiales.

Había que desterrar a la izquierda a como diera lugar.

En 1938 escribió el libro León Felipe, durante la guerra de España, y cuando el gobierno legítimo estaba ya anclado en Barcelona, último reducto defensivo. Y en su voz, de republicano angustiado, comenta: La guerra ya venía perdida para nosotros. ¿Para nosotros nada más? Allí perdimos todos.

El mundo europeo también perdió, porque de la guerra de España, "vino Hitler, con su negra cauda de asesinatos y persecuciones. Y esto no fue más que el resultado fatal de aquella derrota. La derrota de la República".

"Y el poema nació ante aquella derrota. Es un poema de derrota. De rabiosa derrota y lo escribí a bordo del Bretaña, un viejo trasatlántico francés, que luego hundieron los alemanes" Y argumenta: Mi obra es mi Heredad; un largo predio donde está vivo siempre todo mi caudal poético".

Para nosotros, sus lectores actuales, León Felipe, representa una voz desesperada por la derrota y habla de Barcelona, como una de las últimas ciudades en caer. Y su voz repercutió con emoción, con el temblor y el empuje que tuvo en La Habana, Cuba y en el D.F. México, y así lo expresa, sin dudas:

"El poema va ahora aquí, según lo escribí por primera vez, sin añadidos y retoques". Y aunque pensó, respecto a los versos de EL PAYASO DE LAS BOFETADAS, de que al cambiar el tiempo, también cambiaba la emoción, que tuvo al decirlo, en el Palacio de Bellas Artes, a finales de los treinta o principios de los cuarenta y que hoy "podrían ser obsoletos, extravagantes e inoportunos, esos versos".

La Editorial Lozada, de Buenos Aires, Argentina, los incluyó en sus obras completas, en "su forma primitiva, tal como los escribí en el Bretaña, en el verano de 1938".

Entremos de lleno a su obra: DE SU ESTÉTICA: Por hoy, y para mí, la poesía no es más que un sistema de señales. Hogueras que encendemos aquí abajo, entre tinieblas encontradas, para que alguien nos vea, para que no nos olviden. ¡Aquí estamos!. Y todo lo que hay en el mundo es mío y valedero para entrar en un poema, para alimentar una fogata. Todo, hasta lo LITERARIO, arde y se quema...Porque todo buen combustible es material poético excelente.

DE SU PRÓLOGO: Esto no es un discurso. Es un poema trágico. Un poema nacido sobre la vieja sangre de España con unas notas exegéticas. Todo él, la prosa y el verso, cae y se cierra bajo la misma curva poemática...No es un discurso. Es un poema...Y el poeta es el gran responsable y cuando los dioses pregunten, un día enfurecidos:¿quién escribió ésto? El poeta responderá: Yo lo he escrito; y no bajará la cabeza de arrepentimiento.

DE EL POETA PROMETEICO: Las revoluciones se hacen y se seguirán haciendo en la Historia contra todos los tramposos: no sólo contra el capitalista, el señorito (figura española de los ricos), y el mercader, como quieren algunos, sino contra el historiador tramposo, contra el arzobispado tramposo, contra el sabio tramposo, contra el poeta tramposo y contra el líder tramposo...Las revoluciones se hacen para restaurar la justicia y para colocar a cada hombre en su lugar...No se hacen tan sólo para resolver un problema de desigualdad económica y social, sino para resolver el gran problema del hombre...Y no se hacen solamente contra las dictaduras humanas, sino contra las dictaduras de las estrellas...Y no las hacen las masa ni los tiranos. Las hace el hombre. No un hombre singular, sino el HOMBRE. Es el genio poético y prometeico que está en potencia dormido en todos los seres humanos, y que tienen que despertar AL GRAN LÍDER, no al gran DEMAGOGO.

El gran demagogo es el que habla al hombre de felicidad y despierta en él, el egoísmo y la concupiscencia. El gran líder es el que habla de sacrificios y despierta en él el heroísmo.

EN DON QUIJOTE NO ES UNA ENTELEQUIA: León Felipe resume la gran lucha del hombre porque afirma que "la Historia es sangre y sueños"...España es el sueño de Don Quijote y Don Quijote no es más que la España legítima, viva y actuante...Nunca habíamos visto a Don Quijote tan hecho realidad como ahora (se respira el aire de 1938). Ni a España tan hecha ilusión. ¿Quién sabe cuál es la realidad y cuál es la ilusión?.

Sabíamos ya que Don Quijote no era una entelequia (un fantasma diríamos). Más que saberlo lo adivinábamos. Pero después de esta guerra (la de España) ¿quién podría dudarlos ya? ¿Quién podría decir de hoy en adelante que el Caballero de la Triste Figura no ha pasado por la tierra, que no está ahí todavía, desafiando con una lanza rota toda la maquinaria bélica del mundo?...¿Quién dirá que no ha escuchado las risas, las carcajadas, la mofa de todos los poderes del mundo-los civiles, los guerreros, los eclesiásticos-confabulados con el bachiller traidor y bastardo, vencido una vez más y resentido siempre.

¿A quién nos ha hecho reír de nuevo este pobre clown de las bofetadas, que cae y se levanta una y otra vez, diez veces,cien veces, mil veces, con la palabra JUSTICIA EN LA BOCA?...Sí, Don Quijote es un clown lo mismo que España: el clown de las bofetadas. Por eso Don Quijote sale a poner en práctica su evangelio español. El evangelio de la justicia.

Finalmente EL HOMBRE ES LO QUE IMPORTA: Se pregunta el poeta: ¿Qué importa el mundo ante el hombre? El hombre es lo que vale. El hombre con su temblor de llama de sangre y con su fuerza prometeica en las entrañas...Los pueblos nacen y se van; las ciudades se levantan y sucumben; las haciendas se pierden; las familias degeneran; pero el hombre está ahí, siempre, para empezar de nuevo cada día, para originar otros pueblos, para construir otras ciudades, para fundar otras familias: Para gritar nuevamente a las estrellas con un nuevo dolor y un grito nuevo, pidiendo la luz y la verdad, para aplacar a los dioses, y vencerlos o para convencerlos y cooperar con ellos.

EL HOMBRE ES LO QUE VALE. Pero es muy poca cosa cuando no toma la estafeta del cambio que demanda hoy México. No queremos que le suceda a México lo acaecido en España de 1936 a 1939. Ni guerra ni revolución. Pacifismo puro y para lograrlo, juntamente con el cambio, que se unan al movimiento democrático de Lopez Obrador, para que tenga la seguridad, de que su vida y su tiempo, tuvo el fin requerido por México.

No olvidemos el apotegma de León Felipe: El hombre es lo que vale.

DON RENATO PURAFACHA
Sábado 27 de Febrero del 2010

2 comentarios:

  1. Salud Don Renato. Póngase bien pronto

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  2. Sr. Don Renato,

    Celebro sus letras y de acuerdo con usted estoy en sus apreciaciones quijotescas, la adarga rota me revela la imagen de Ernesto "Che" Guevara y su lucha, equivocada o no, en contra los poderosos, en contra de los que ayudan a los que menos tienen a menos tener...

    Carlos López Carmen

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