martes, 9 de febrero de 2010

LA OPINIÓN PÚBLICA ES VÁLIDA ,¿LA TOMAN EN CUENTA LOS POLÍTICOS?

-XXXVIII-

YO NO ME CALLO

Perdone el ciudadano esperanzado
mi reencuentro de acciones miserables,
que levantan los hombres del pasado.

Yo predico un amor inexorable.

Y no me importa perro ni persona:
sólo el pueblo es en mí considerable:
sólo la Patria a mí me condiciona.

Pueblo y Patria manejan mi cuidado:
Patria y pueblo destinan mis deberes
y si logran matar lo levantado

por el pueblo, es mi Patria la que muere.

Es mi temor y mi agonía.

Por eso en el combate nadie espere
que se quede sin voz mi poesía.

PABLO NERUDA
Isla Negra, Enero de 1973


Cuánta razón tiene Juventino Castro y Castro al señalar que la lucha debe seguir hasta que las fuerzas se acaben, y yo agregaría, hasta la muerte. Y escribo esto pensando en tantos compañeros, hombres, mujeres y niños, que han muerto, y sin embargo, ¿se ha perdido la esperanza, nos hemos vuelto indolentes, o cobardes? Creo que ninguna de estas cosas, porque tenemos pies de plomo y no de barro, como los políticos, que se derrumban fácilmente. Y a cuántos no hemos tumbado, entre ellos algunos gobernadores en Puebla, pero nunca a un presidente de la república.

Pues ha llegado el momento de hacerlo, y Felipe Calderón Hinojosa es cliente de la justicia del pueblo y la nación. Duro con él, pues así como nos apalea, debemos nosotros también apalearlo, porque él y su cohorte de lambiscones ambicionan con quedarse con México, como si fueran realmente los dueños de las tierras y los hombres. Ya pasaron los tiempos de las haciendas y de los pueblos acasillados y esclavizados por la voluntad del cacique o patrón, o gobierno como el que pretende ser la del pelele, espurio e inepto presidente.

¿Tenemos razón de hablar o de escribir de esta manera? Por supuesto que sí, porque los gobiernos democráticos y justos, han sido alabados por el pueblo, pero de los malos gobiernos no y sus obras menos, porque no son la realidad en la vida terrena del mexicano: bienestar, seguridad, empleo, vida digna, ocio y cultura, y tantas cosas más que hoy, los de abajo, solo las suspiran. Imposible obtenerlas con gobiernos tan antidemocráticos y tan injustos que hoy gobiernan, con un partido llamado PAN seco, que sólo piensa en utilidades, negocios y complacencias, a sus pares y a su iglesia, la católica y romana, que les exige sus diezmos y toda oportunidad de comunicación radiofónica o televisiva y periodística, para decir sus tonterías, agitando las aguas de la laicidad mexicana.

Porque México es un estado laico que costó sangre y guerra y que se le arrebató a una iglesia, constituida en partido político y gobernante, y que hoy quieren desmantelarlo las fuerzas más oscuras del país. Si Benito Juárez y los liberales del siglo XIX no lo quisieron, ¿por qué nosotros sí?.

Y para comprobar que nuestros puntos de vista son los correctos, no digo que sean la verdad pura, sino que partimos de las señales que nos han dado otros compañeros, literatos, poetas y filósofos, que nos antecedieron en las luchas libertarias; algunos con su muerte en la batalla como pasó con el poeta José Martí en Cuba, o a nuestros independentistas Hidalgo y Morelos, cuando la Colonia estaba todavía en auge pero a un paso de su derrumbe, lo que finalmente al caer ocasionó las libertades patrias que la convirtieron en Nación.

Fernando Pessoa, un místico sin fe, según el doctor en filosofía Andrés Ordóñez, mexicano de alma y corazón, nos dice en el libro editado por Siglo Veintiuno Editores, lo que permite sopesar nuestra argumentación y poner a tiro al gobierno federal, de los obuses de un pensamiento de enorme alcance:

Dice Pessoa: Cualquiera que sea nuestra tendencia política, todos estamos instintivamente de acuerdo en que la política debe ser conforme a la "opinión pública". Por lo tanto, lo que necesitamos definir para orientarnos debidamente en nuestra indagación es, primero, qué cosa es eso a lo que se llama "opinión pública", con la cual una política fecunda debe concordar; si esa "opinión pública" de verdad coincide con la "opinión de las mayorías"; si esa "opinión pública", en dado caso que coincida con la "opinión de las mayorías", se puede manifestar a través del sufragio; y, segundo, en qué principios, en qué reglas se asienta, por qué procesos se produce esa "conformidad" de la acción de los gobernantes con la "opinión pública", cuál es la verdadera manera en que ellos la interpretan o la sirven, y no meramente digan interpretarla o servirla.

Muy claro con el pensamiento Pessoa nos advierte que toda política "para que no sea tan sólo oportunismo de egoístas, debe conformarse con la "opinión pública", lo que determina que en el pasado, con los gobiernos priístas, como en el presente, con los gobiernos panistas, jamás le han hecho caso a la opinión del pueblo, que son la mayoría, para llevar a cabo sus trampeos antidemocráticos, eligiendo a lo peorcito de sus contingentes para los puestos de mayor envergadura, por eso son tan malos gobernantes, porque priva en ellos, sólo su ambición desmedida para hacerse del poder a cualquier costo y llevarse toda la lana del mundo, y socavan al país como lo señala el mismo Pessoa: Una nación vale lo que vale su "opinión pública".

Y va más allá nuestro autor al citarlo de nuevo de que "la esencia de una opinión estable y fecunda consiste en su conformidad con la opinión pública y que se presupone en esa nación en que la política es posible; un estado de opinión pública que persistentemente controle a los políticos, a los gobernantes, bajo pena de dejar de serlo, o los obligue a sujetarse a sus decisiones.

¿Tienen razón o no Andrés Manuel López Obrador y Juventino Castro y Castro en afirmar que el pueblo debe tomar la decisión para salvarse a sí mismos?. Esta ha sido la experiencia mexicana durante siglos de luchas y de guerras. Es el instinto humano que convive con la realidad social suya, muy suya, para que a través de sus argumentaciones sumen sus esfuerzos para llevar a México, no como estaba antes que, era mejor que ahora, sino a un estadio de beneplácito para los cien millones de hombres, mujeres y niños que conviven en este territorio. Argumentaciones del pueblo aunque sean criaturas de los partidos más diversos como los que hay ahora, y antagónicos per se, pero que por su apoyo al cambio, el sistema democrático dará un vuelco de 190 grados totalmente, si persisten en ser los colaboradores que hoy necesita la Patria.

Patria o muerte, que sigue vigente.

Sólo el pueblo, con su opinión que es pública, tiene la oportunidad. Mañana será demasiado tarde, pues el PRI se apresta a violentar la voluntad popular, para enquistarse una vez mas en el gobierno que, bajos el pronóstico más reservado, acabarán de hundir a México y para entender esta situación, lean su pensamiento, escuchen a sus líderes, contemplen a sus funcionarios que sólo prometen, vamos a acabar con esto, vamos a acaba con lo otro, puro bla, bla, bla.

Su amigo y compañero en la lucha

DON RENATO PURAFACHA
Martes 9 de Febrero del 2010

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