miércoles, 24 de febrero de 2010

NOS CONGRATULAMOS DEL PASO DADO EN CANCÚN

EL AUSENTE

Estaba en mi memoria
-como en arca cerrada
una piedra preciosa-.
Resplandecía en lo interior, oculto,
iluminando el rostro opaco de las cosas.

Desde donde venimos lo traía,
en las entrañas de mi corazón
como adentro del fruto la semilla.
allí, como promesa,
la eternidad, la vida.

Pero, ay, los caminos
¿a dónde van si no es a la traición,
si no es al olvido?
He aquí mi mejilla sin tatuaje,
lisa como el guijarro del fondo de los ríos.

ROSARIO CASTELLANOS, Mexicana.


¡Pobre papel el que hizo Felipe Calderón Hinojosa en Cancún! Hoy confirmamos que es un yancófilo, y que alardea de ello. Y se cumple en él la sentencia vieja de "qué lejos del "diablo" y cerca de los States Quietos Hundidos". ¡Lástima de él, no sólo como hombre sino como "presidente"!. Lejos están los tiempos, aquellos gloriosos tiempos, en que algunos presidentes mexicanos impusieron , con firmeza, su política que contrariaba a los gringos. Un caso para entender sus posiciones: Cuando la OEA, con la mayoría de los países, sacó a Cuba del organismo, a la que México se opuso terminantemente. Y México fue el país que siguió con Cuba hasta la entrada de los Vicenticos y los Jeli-pillos, cuando se alborotaron las cosas.

Hoy la política exterior se fundamenta en seguirles lamiendo a los gringos sus apoyos, su dinero, su programa Mérida y lo más reciente, la ayuda a los presidentes municipales, para contrarrestar a los narcos y a la criminalidad desatada. Ayuda, sí, pero en dólares gringos para que se despachen con la cuchara grande, nuestros "ínclitos" funcionarios.

En cambio, cómo se portaron los nuevos presidentes de la izquierda latinoamericana en Cancún: hicieron a un lado a los gringos y a los canadienses para conformar su proyecto, que tiene más de un siglo de existencia, el sueño de Simón Bolívar: la unificación de los pueblos en un sólo pueblo para la lucha de sus intereses y la defensa de sus materias primas. Un portazo al saqueo gringo de los países, que en su tiempo, fueron bananeros, gracias a la política gringa, colonialista, que desangró a tantos países y muchos, de los cuales, siguen en sus manos capitalistas y convenencieras.

El hecho es innegable y de profunda raigambre para los pueblos que han sido desvalijados por los gringos, con la formación de un nuevo organismo que, provisionalmente ha sido denominado: Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, y que repito " deja fuera a los Estados Unidos y a Canadá".

¿Qué significado tiene el hecho en sí? Pues todos los que quieran darle, pero el más importante, es que la hegemonía gringa, que por años fue exclusiva para los países latinoamericanos, como parte de la ayuda gringa al saqueo, para que convivieran todo el tiempo con ella, sin importarle a sus gobernantes, que tal política no era eficaz ni salvadora. Al contrario, los pueblos que la tuvieron, inclusive México, comprendieron su realidad y trataron de hacerla a un lado, con los nuevos tratados.

Desde luego aceptamos las fracturas que hay en el nuevo organismo y que lo divide, sobre todo de los presidentes yancófilos, como el de Colombia, Alvaro Uribe y de Alan García del Perú. Pero también hay que tomar en cuenta el voto de los 33 países de la América Latina y del Caribe, que votaron a favor de la integración. Pienso y reflexiono en el sentido de apresurar este paso, porque tienen sobrada razón de hacer a un lado a Estados Unidos y Canadá, porque, en lugar de que prosperaran, al par que los Estados Unidos y Canadá misma, los descapitalizaron, se volvieron más pobres, y enfermos, por las hambrunas que han padecido, y la salud precaria que han llevado a la tumba a millones , mientras se volvía más rico el país colonialista, y con él, todos los ejecutivos trasnacionales, que operaron en las tierras benditas de esa América.

Creo que en el fondo de su dolencia el paso significa la reinvidicación latinoamericana, y su nuevo quehacer, de hacer de cada uno de esos países, países justos, con el bienestar para sus pueblos, y la salud y el trabajo para todos. Quitarles a los gringos todas sus pertenencias, pero pagándoles lo que les corresponde, para que no digan sus funcionarios y ejecutivos, que les robaron, como si fueran asaltantes. Los Estados Unidos si fue el asaltante número uno; el saqueador por antonomasia; el burlador de esos pueblos.

Los mexicanos de corazón patriótico y conscientes del camino tomado por los pueblos del Caribe y de la América del sur, nos congratulamos del paso dado, y lamentamos que nosotros sigamos en las garras gringas, por la estulticia de nuestros presidentes, tanto priístas como panistas, salvo las honrosas excepciones, que nos hicieron respirar de que podíamos mandar a los gringos, "al demonio", como López obrador y yo, y millones más, hemos mandado al carajo a las instituciones de México y a los partidos vendidos a los gringos.

Hoy respiramos un nuevo aire libertador y democrático. Porque la decisión representa, finalmente, para los pueblos que la firmaron, el nuevo camino que pisarán con firmeza y protocolizarán los acuerdos, para hacerse, verdaderamente libres del tutelaje gringo, porque para nuestra generación y las venideras, los Estados Unidos ha dejado de ser el gendarme de la tierra. ¿Pués que se creían los gringos? ¿Que siempre sería en beneficio de los mismos?. Todo tiene su tiempo, y el tiempo llegó finalmente.

DON RENATO PURAFACHA
Miércoles 24 de Febrero del 2010

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