domingo, 21 de febrero de 2010

PERIODISMO VIEJO: AÑORANZAS Y RECUERDOS

-1971-

De las catorce rejas fugitivo
en soneto que el año nos clausura:
frente a uno más, atrevo la ternura
con que distancia y soledad derribo.

Al amigo, salud. Gócese vivo:
mil soles iluminen su ventura
y disfrute el placer de la lectura
(sobre todo, leyendo cuanto escribo).

Año nuevo le colme de alegría,
desfrunza ceño, muéstrese galante;
únase a general algarabía.

Depáreme propicia consonante
frase que-sursum corda-hoy hago mía:
"¡Compañeros! ¡Arriba y adelante!

Poema de SALVADOR NOVO (1904-1974)
Fue uno de los escritores más conocidos del siglo XX, debido a su labor como cronista-periodista en la que su prosa fina, llena de ironía, incisiva y aun mordaz, retrató su época y a los personajes notables de su generación, amigos y enemigos.

Otra vez en casa. Me siento obligado a un breve sueño para descansar, y apercibirme, más tarde, para abrir la página MEMORIAS DEL PORVENIR y escribir mi columna cotidiana. Esto me hace recordar algunas anécdotas de los maestros que tuve, ya en las redacciones, y que contenían mucho sentido práctico. Decían por ejemplo: Escriba sencillo-o simple-para que lo entienda la gente...El periódico no es literatura sino salvajismo literario hecho a la carrera...Piense dos veces cómo va a hacer su entrada, porque de su entrada depende la cabeza que se le ponga a su nota...

Y así por el estilo, mientras divagábamos en la insustancialidad de la vida o comentábamos el anecdotario cotidiano, con los compañeros de política, presidencia de la república, partidos políticos, relacione exteriores. cámaras de senadores y de diputados, etc. Y así se pasaba media hora y hasta más, hasta que por los altavoces, se pedía el hueso, que eran las notas ya hechas y corregidas, para que entraran a los linotipos, quienes empezamos la carrera cuando todavía no había offset, para pararlas, sacarles copias, corregirlas de nuevo, ya en talleres y pasarlas a formación, en donde se planteaban las páginas, que al día siguiente vería el público, y nosotros, los redactores, reporteros y columnistas.

Era agradable estar en un periódico, y sentir ese ambiente de olores a tinta, el impulso de las rotativas y el ruido ensordecedor que hacían, los cafés que nos tomábamos, a veces con un poco de ron, cuando en las madrugadas seguíamos trabajando. Y, con el imprescindible cigarrillo en la boca, que dejaba uno escapar en volutas, cuando los fumábamos.

Al otro día era de felicidad o de desdicha, cuando pasábamos a recoger las órdenes de trabajo, y nos entregaban un ejemplar, en donde experimentábamos el valor de las noticias del día anterior. Si llegaban a primera plana, aunque fuera de una columna, estaba salvado el prestigio. Si era la de ocho, felicitaciones a granel, con la consabidaq frase: Bien hecho...Adelante, compañero...Disfruta el día. Pero la mayoría de la información se iba a interiores lo que nos ponía enojados, rabiosos, o sencillamente decíamos a sotto voce: mañana nos desquitaremos. A veces llegaba esa mañana...

Los jefes de información eran nuestros jefes inmediatos, y después venían los jefes de redacción, quienes con los subdirectores o el director, dictaminaban cuál nota era la principal. Desechaban aquello que podría empañar las buenas relaciones de los periódicos con el gobierno, que por cierto, durante mi permanencia en la profesión, fueron gobiernos priístas y de carro completo. Ya no me tocaron los panistas. Y el último presidente de la república, que acompañé en giras y reuniones de trabajo, durante su campaña, fue el de Carlos Salinas de Gortari. En ese periodo me corté la coleta, como los toreros muy avezados y que le tienen ya miedo a los cuernos en la madurez, para entrar de lleno al teatro, la música y la política en mi barrio.

Pero quien huele el olor de la tinta de una rotativa, se decía, jamás dejará de ser periodista, aunque sea free lance. Y así fue, pues mientras montaba las obras o iba de gira, retomaba la pluma, o la máquina de escribir portatil, que me acompañó por muchos estados, y escribía lo que me habían ordenado las jefaturas, principalmente reporteando los estados que visitaba, pero también todo lo de corte nacional, como las giras de los presidentes, principalmente.

Lo agradable de esta profesión es que sientes tener un cierto poder sobre los políticos, cuando escribes sobre ellos, sea a través de un discurso programado o la entrevista; un poder que te hace sentir que estás en un plano más elevado que los hombres de cualquier administración, e inclusive de los presidentes. De allí devino la frase que nos endilgaron muchos profesionales de la política: el cuarto poder- Y había tres ya, el ejecutivo, el legislativo y el judicial. El cuarto nos pertenecía, simplemente porque lo decían los políticos y muchos compañeros se endiosaron y acabaron vendiendo sus plumas, porque provenían de diarios de mucho poder en la opinión pública, como Excelsior, El universal, Novedades, La Prensa, Ovaciones, El Sol de México, el Financiero, El Día y algunos pequeños como Cine Mundial, El Fígaro, Avance, Estadio, el Diario de México.

Después de la terrible represión que sufrió Excelsior, cuando lo dirigía Julio Scherer García, en 1976, surgió UNO MAS UNO, que era el periódico de la izquierda mexicana, por su amplia libertad plural que lo sostenía. Más tarde, cuando hubo problemas serios en el periódico, siempre inmiscuido el gobierno federal, para desbaratar cualquier asidero periodístico y democrático, vino LA JORNADA. Desde luego no olvidamos a la revista PROCESO, alma del nuevo espíritu periodístico que llenaba el espacio del mundo político nacional, y del periodismo en lo particular. A partir de esa revista que le dolió tanto a Luis Echeverría Alvarez y a José López Portillo, quien definió su relación con el diarismo: No pago para que me peguen. Proceso concentró las mejores plumas que salieron de Excelsior, y el panorama sobre la profesión fue más clara, y ya no hubo tanto golpeteos ni represiones; sólo críticas, pero nunca muertos.

Si Manuel Buendía murió asesinado por un gatillero, en plena madurez periodística, y enlutó al periodismo nacional, se deben escudriñar las entrañas de la derecha en México, que fue atacada y anatómicamente abierta para su análisis por Buendía, en los artículos de El Dia y de Excelsior y más tarde en El Sol de México, si no mal recuerdo. En sus principios estuvo en La Prensa.

Pero además, no hay que soslayar la intervención del gobierno federal en esa muerte, porque, a sabiendas por los rumores, las muertes ordenadas se consideraban simples accidentes, como en el caso de Carlos Madrazo y el pleito con Gustavo Díaz Ordaz, por ejemplo. Su muerte fue en Monterrey , en un avionazo, y en donde murio también Rafael Osuna, uno de los tenistas ranqueados a nivel mundial.

O la muerte de Adolfo Clouthier, ahora que su hijo se encuentra en la balanza de la descalificación panista, por las palabras que dijo en una entrevista a PROCESO y en ulteriores declaraciones sobre la situación de su tierra, Sinaloa, que parece ser un estado intocable por el gobierno federal, porque son los terrenos del Chapo Guzmán, el narcotraficante más buscado hasta por los Estados Unidos que, según Clouthier hijo, es el preferido de la adminisrtración actual.

Tantas cosas en tantos años, desde asesinatos hasta traiciones a la patria, de los poderosos funcionarios vendepatrias y descastados, nos han permitido a nosotros cubrirlos y sacudirlos un poco, a través del trabajo periodístico. Pero no olvido a RADIOAMLO, donde participe como locutor y columnista, durante diez y ocho meses, y que dejé por causa de mi enfermedad. Hoy estoy en MEMORIAS DEL PORVENIR, que inicié hace año y medio, primeramente directo a Alemania en donde se distribuía a otros países, y ahora en Internet, en su blogger de Google y en Facebook, desde Diciembre pasado y recientemente en Face.

Este es un trabajo en solitario, donde mi propio pensamiento, me indica los pormenores de la columna. Qué debo hacer, qué debo decir. Cómo escribirlo. Y a quién se dirige. Cuando uno está en un diario sabe quienes lo van a comprar y leer. En Internet son las espectativas que te emocionan y te dan alientos, y a veces en las respuestas que recibes por tal artículo que gustó, sabes que ya tienes lectores. Aunque sea uno, como decía un corrector de pruebas, porque ese uno significa una familia y los vecinos y si les gustaste por la forma de redactar, seguramente comprarán los siguientes números.

Generalmente es la noticia la que compra a los lectores. No hay de otra.

En Internet, que es un medio pródigo y extraordinario para difundir ideas. Sólo me digo: Escribe, a lo mejor logras algo con un lector que correrá la voz de que escribes cosas interesantes, que engarzas bien las ideas, que son consumidas por los lectores o internautas, y así, como en el viejo slogan de: CORRE LA VOZ, llegues a interesar a mucha gente.

He descansado lo suficiente. mañana debemos abrir fuego sobre tantas cosas que han sucedido en estos tres días, que merecen que los dedos se muevan sobre las teclas a la velocidad del rayo, para explicar los puntos de vista y los comentarios de viejo periodista que, como el diablo, no sabe tanto por ser el diablo, sino por lo viejo que es, si es que existe.

Esto me recuerda que Rafael Gaona, el famoso Pito Pérez, se refirió una vez al señor de las tinieblas, diciéndole: "¡Pobrecito del diablo, qué lástima le tengo!".

DON RENATO PURAFACHA
Domingo 21 de Febrero del 2010

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